Como ya os comenté, a partir del jabón casero para limpieza se pueden elaborar diferentes tipos de limpiadores. Aunque ya de por sí este jabón es un estupendo limpiador, se puede adaptar a nuestras necesidades para hacernos más fácil la tarea de limpiar.
En este caso os voy a mostrar cómo hacer un limpiador jabonoso que podemos utilizar con una botella de pistola que nos haya quedado vacía (otra forma también de reciclar).
Lo primero que tenemos que hacer es refundir unos 50 grs de jabón casero rallado con la misma cantidad de agua, como os expliqué en esta entrada. Esta es la cantidad de jabón que yo uso para hacer un litro, me gusta que quede bastante líquido al final para que sea fácil de aplicar con la pistola; si os gusta más espeso, podéis poner más jabón, se trata de que quede a vuestro gusto.
Una vez que esté fundido lo embotellamos y añadimos agua hasta completar el litro. Agitamos muy bien y añadimos entre 15 y 20 gotas de un aceite esencial que nos guste, y sobre todo que tenga una función limpiadora, desinfectante, desengrasante o antibacteriana. Os recomiendo: de limón, de pino, de menta, de lavanda, de romero o de árbol del té.
Pues ya tenemos listo nuestro limpiador jabonoso multiusos. Yo lo utilizo sobre todo para los baños y la cocina, y como hace menos espuma que otros jabones resulta más fácil de aclarar. Me resulta muy práctico y rápido: con pulverizar, pasar la bayeta para limpiar y otra vez para aclarar, listo!
sábado, 22 de septiembre de 2012
martes, 18 de septiembre de 2012
Refundidos
La técnica del refundido es una forma sencilla y práctica de "reinventar" una jabón, a partir de jabón que ya tenemos hecho, ya sea para reutilizar restos de jabón que nos vayan quedando en la jabonera, o recortes de alguna barra que hemos cortado y dado forma, como para rectificar algún jabón que no nos ha quedado como queríamos o al que queremos añadir algo.
Yo he hecho este jabón líquido a partir de algunos recortes que tenía de un jabón de Castilla y otro de vino y canela. Al final le he añadido una cucharada de miel y unas gotas de aceite esencial de naranja.
Es muy sencillo y podemos hacer un jabón sólido o convertirlo en jabón líquido.
Lo primero que tenemos que hacer es rallar o trocear muy menudo el jabón que queramos refundir y lo ponemos en un recipiente al baño maría.
Si queremos obtener jabón sólido, añadimos un 10% de agua con respecto al peso del jabón. Por ejemplo, si tenemos 100 grs de jabón añadimos 10 grs de agua. El agua la debemos añadir despacio según se vaya fundiendo el jabón, procurad no echarla toda de golpe porque podría pasar que no se integre bien en la mezcla. Vamos calentando y removiendo de vez en cuando suavemente para que no haga espuma hasta que nos quede una crema homogénea.
Si por el contrario queremos un jabón líquido, añadimos la misma cantidad de agua que de jabón, es decir 100 grs de agua para 100 grs de jabón, y hacemos lo mismo, remover suavemente según se va fundiendo. Si vemos que se nos queda demasiado espeso, podemos añadir poco a poco una pequeña cantidad; es mejor quedarse cortos de agua e ir añadiendo, porque si nos pasamos y se nos queda demasiado líquido ya no tiene arreglo, a no ser que rallemos más jabón y volvamos a empezar el proceso. Hay que tener en cuenta que el jabón está más líquido cuando está aún calente y cuando se enfría se queda más espeso. Para saber cuándo tiene la textura que queremos podemos sacar una cucharadita de la mezcla, enseguida se enfriará y veremos su textura final para saber si debemos añadir más agua o no.
Cuando tenga la textura deseada, dejamos enfriar un poco (en el caso del jabón sólido no demasiado porque se empezará a solidificar según se vaya enfriando) e incorporamos lo que queramos añadir: aceites esenciales, algún colorante, aditivos... y removemos suavemente para integrarlo.
Y a demás podemos "tunear" un jabón a nuestro gusto y echarle imaginación. Podemos por ejemplo sustituir el agua por alguna infusión.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)